Profesora Marianne Daher presenta en Australia investigación sobre violencia e integridad en la intervención social

21 de Abril 2026

El encuentro de Investigación-Acción Participativa Crítica reunió a investigadores e investigadoras de Australia, Chile, Perú y México para intercambiar experiencias sobre las preocupaciones comunitarias y los enfoques informados y guiados por las comunidades para abordar los problemas derivados del colonialismo histórico y contemporáneo, incluyendo las formas estructurales y sistémicas de la violencia. Un evento en el que la académica de la EPUC aportó desde su conocimiento y experiencia trabajando con personas en situación de pobreza y marginalizadas.

La académica Marianne Daher participó como expositora en el Critical Participatory Action Research Gathering. Workshop internacional realizado en Melbourne, Australia, organizado por la Victoria University, a través de su unidad académica Moondani Balluk, reconocida por su trabajo en interculturalidad, pueblos originarios y enfoques decoloniales.

El encuentro, que se desarrolló en el marco del 20° aniversario de esta unidad, reunió a académicas de distintos países de América Latina, entre ellas investigadoras de México, Perú y Chile, con el objetivo de reflexionar de manera participativa sobre investigación-acción crítica, autodeterminación comunitaria e interculturalidad.

“Fue un Workshop con un enfoque muy participativo y decolonial, donde el primer paso es siempre situarse, contar desde dónde habla una, cuál es su historia y su recorrido. Se suele reconocer a los ancestros, a lo cual yo agregué un reconocimiento explícito a mis estudiantes y equipos de investigación e intervención con un cartel que les representaba”, explicó Daher.

Un espacio de diálogo intercultural y académico

El encuentro, que se extendió por cinco días, con tres jornadas centrales dedicadas al workshop, además de actividades de inmersión cultural, como visitas a museos dedicados a los pueblos originarios de Australia, buscó romper con los formatos tradicionales de los congresos académicos. “Había muchas actividades de presentación, de posicionamiento, de revelar desde qué lugar estábamos hablando, y luego se daban las presentaciones de los distintos equipos de investigación”, detalló.

Moondani Balluk, palabra de origen indígena, es una unidad académica que combina investigación, docencia transversal y vinculación con el medio, en un contexto donde el reconocimiento a los pueblos originarios y la reflexión sobre la herencia colonial ocupan un lugar central.

Violencia e integridad práxica e integridad: el eje de la presentación

Aunque su trayectoria incluye investigaciones previas con pueblos originarios, el foco de la presentación de Marianne Daher estuvo puesto en su línea actual de investigación sobre violencia, particularmente en el ámbito de la intervención social comunitaria.

“Lo que más les interesaba era que yo hablara de lo que llamamos violencia práxica y de su contracara, la integridad práxica en el campo de la intervención social”, señaló. La académica explicó que este concepto propone entender la violencia no solo como un fenómeno agencial o estructural, sino relacional, producto de dinámicas de poder entre distintos actores: marcos institucionales, agentes de intervención y personas participantes de programas sociales.

“Identificamos que la violencia puede ejercerse desde la institución hacia profesionales o participantes, desde los agentes hacia las comunidades, entre participantes, e incluso hacia sí mismos, cuando la violencia se internaliza”, explicó.

De acuerdo a la experta, esta violencia puede manifestarse, tanto de forma simbólica (por ejemplo, la cosificación de las personas en indicadores numéricos), como de manera práctica (a través de insultos, maltratos o acciones negligentes). Además, esta violencia puede ir desde microviolencias cotidianas hasta situaciones constitutivas de delito.

Del diagnóstico a la reflexión ética

Uno de los principales aportes de la presentación fue el giro desde el énfasis exclusivo en la violencia hacia la integridad práxica, entendida como una forma consciente, reflexiva y ética de ejercer la labor profesional y la forma en que nos relacionamos entre actores en el ámbito social. “Más que abordar solamente la violencia, lo que hay que trabajar es la integridad: cómo desempeño mi profesión en espacios seguros, con confianza, donde podamos hablar de lo que hacemos y también de nuestros errores”, afirmó.

Daher subrayó que muchas situaciones de violencia en la intervención social no surgen de malas intenciones, sino de errores, actos inconscientes o presiones estructurales.

“Las personas que trabajan en estos programas suelen tener una fuerte vocación social. Por eso es tan importante generar espacios donde equivocarse no implique sanción inmediata, sino reparación, distribución de responsabilidades y aprendizaje”, sostuvo.

Proyección internacional y nuevas colaboraciones

La propuesta tuvo una recepción significativa, especialmente en el marco del Black Women’s Healing Project, iniciativa de Moondani Balluk que incorporó los conceptos desarrollados por la académica chilena en su propio trabajo. “Ellas comenzaron a identificar situaciones de violencia en su proyecto y utilizaron el concepto de violencia práxica que nosotras hemos desarrollado”, comentó.

A partir del encuentro, se proyectan nuevas colaboraciones internacionales, entre ellas la escritura de un artículo colectivo que amplíe el concepto de violencia e integridad práxica en distintos contextos: programas estatales, comunidades de base y responsabilidad social universitaria.

Además, la profesora de la EPUC destacó la importancia de estos espacios para el quehacer académico. “Son instancias muy nutritivas, que permiten repensar lo que una hace, recibir otras miradas y renovar las iniciativas académicas desde una lógica crítica y decolonial”.

Finalmente, la investigadora valoró el poder vincular esta reflexión internacional con su proyecto Fondecyt sobre salud mental comunitaria, donde también se aborda la violencia práxica desde una perspectiva de género. “La pobreza y la participación en programas sociales están altamente feminizadas, y eso cruza las experiencias de violencia. Es una dimensión que estamos trabajando con fuerza, y que también estuvo presente en el Workshop”, concluyó.