Seminario internacional encabezado por académica Marianne Daher aborda el impacto de la psicología comunitaria en la salud mental de mujeres en situación de pobreza
La instancia congregó a diversos especialistas nacionales e internacionales, quienes presentaron estrategias para abordar la salud mental de mujeres en forma integral, considerando las limitaciones del sistema de salud para responder a las causas del malestar.
Un importante espacio para reflexionar sobre el rol de la psicología en los programas sociales destinados a fortalecer la salud mental de las mujeres, se dio en el marco del Seminario Internacional “¿Cómo contribuir desde la psicología comunitaria al bienestar y la salud mental con enfoque de género?”, encabezado por la académica de Psicología UC Marianne Daher.
La instancia, parte del proyecto Fondecyt “Salud mental comunitaria: propuesta de un modelo relacional con enfoque de género desde el quehacer de los programas sociales”, congregó a diversos especialistas, quienes presentaron estrategias para abordar la salud mental de mujeres en forma integral, considerando las limitaciones del sistema de salud para responder a las causas del malestar, como las dificultades económicas y la multiplicidad de roles que deben ejercer.
“En América Latina y en Chile hay experiencias pioneras de abordaje intersectorial de la salud mental a partir de programas de intervención en pobreza que utilizan estrategias grupales y comunitarias. Y estos programas representan una gran oportunidad para enriquecer la comprensión de la salud mental y también para el abordaje de este fenómeno en mujeres desde el sector social”, planteó la académica al dar inicio al seminario.
“Esto es especialmente importante porque sabemos que el sector salud tiene algunas limitaciones en el abordaje de los problemas de salud mental, particularmente por la presencia de estereotipos y sesgos de género hacia las mujeres, que las suelen dejar en un lugar subordinado y estigmatizado en el sentido de que tiende a haber una mayor patologización de las mujeres teniendo estrechos márgenes para su sanidad mental, recibiendo diagnósticos psiquiátricos y tratamiento psicofarmacológicos, y con atenciones clínicas que invisibilizan la dimensión psicosocial del malestar”, planteó la académica al dar inicio al seminario.
“También sabemos que el sector salud tiene capacidades institucionales insuficientes para abordar la salud mental en términos de presupuesto, cobertura y tipos de tratamiento. Por ello, el sector social, con sus programas y particularmente aquellos de intervención en pobreza y que tienen estrategias de manejo comunitario, se traducen en una oportunidad para abordar este fenómeno tan importante”, sostuvo.
Salud mental: una prioridad institucional
En la instancia participó además la actual Prorrectora de la UC, Mariane Krause, exdecana de la Facultad de Ciencias Sociales y académica de la Escuela de Psicología, quien, desde su nuevo rol en el Consejo Superior, reafirmó el interés institucional de promover la salud mental en la comunidad integrando un enfoque de género.
“La importancia que tiene hoy para nuestra universidad el bienestar y la salud mental articulada con el enfoque de género es central. Y esto se plasma en la organización de la Prorrectoría, de la que estoy a cargo, donde creamos la nueva dirección de Comunidad, Bienestar y Salud Mental”, comentó la autoridad, quien, además, confirmó el traslado de la Dirección de Equidad y Género desde la Vicerrectoría Académica a la Prorrectoría.

En ese contexto, la prorrectora aseguró que los conceptos de cuidado y bienestar “capturan lo que nuestra universidad aspira a poder favorecer, que es una cultura de cuidado activo y del florecimiento de las personas como condición colectiva”.
“Entendemos el bienestar como una manera de ser y estar en comunidad, una manera de desenvolverse que se practica, se sostiene y se construye entre todos”, añadió.
“Para la universidad, esta tarea significa más que formar grandes capacidades técnicas, que también lo hacemos y espero que lo sigamos haciendo, sino también formar personas talentosas que aprendieron a habitar sus emociones, a sostener vínculos, a pedir ayuda y a cuidar a otros, porque lo vieron y porque lo vivieron. Porque consideramos que el cuidado y bienestar no son un asunto privado ni acotado a una etapa de la vida: son el cimiento de toda convivencia sana de una sociedad”, cerró Mariane Krause.
Invitada internacional
Más adelante, fue el turno de la ponencia internacional, a cargo de la académica de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Gabriela Távara, quien presentó “Comunidades de mujeres: una respuesta a la salud mental en contextos de exclusión social”, donde dio cuenta del potencial transformador que pueden tener los colectivos de mujeres para promover su bienestar en espacios de intercambio.
El trabajo de la psicóloga, Magíster en Psicología Comunitaria y Doctora en Psicología del Desarrollo Aplicado por el Boston College, se centra en el estudio de comunidades de mujeres como espacios de apoyo a la salud mental en contextos de exclusión social. En su presentación, la académica planteó la importancia de adoptar un enfoque interseccional que permita comprender cómo el género se encuentra con factores como clase social, etnia o discapacidad, propiciando diversas experiencias de vulnerabilidad.

“El enfoque interseccional nos permite entender cómo las experiencias de mujeres que viven en situaciones de vulnerabilidad, se pueden entender a partir de cómo están posicionadas en una sociedad en función a estas categorías”, sostuvo.
“Este eje no solamente nos sirve para entender las situaciones de opresión, de marginación, sino que también puede ser un enfoque que nos permita entender experiencias de agencia y de resistencia, porque muchas veces estas experiencias de dolor y vulnerabilidad son experiencias que pueden ser un punto de partida para también generar cambios internos y colectivos, además de experiencias de transformación de ese dolor, experiencias de resistencia y cambio social”, agregó.
Un cóctel brutal
Luego, la académica Marianne Daher y su equipo del proyecto FONDECYT Regular 1240405 presentaron “Mujeres, pobreza y salud mental: un cóctel brutal”, donde abordaron cómo la falta de recursos económicos y carencias sociales propician el desarrollo de problemas de salud mental.
En ese contexto, se asoció la situación de pobreza a la existencia de un círculo vicioso: las personas que viven en situación de pobreza tienen mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental, y el desarrollo de estos problemas aumenta la probabilidad de caer en la pobreza, así como dificulta salir de esta debido a factores como la estigmatización, la pérdida de ingresos y el aumento en los gastos en salud.

El fenómeno afecta especialmente a las mujeres, quienes históricamente han debido enfrentar condiciones de mayor vulnerabilidad debido a la precariedad laboral, la sobrecarga de tareas domésticas y de cuidado, y la violencia de género, entre otras realidades.
Este escenario que obliga a postergar la atención a la salud mental, dado que las mujeres suelen priorizar el bienestar de sus familias y comunidades antes que el propio, motivo por el cual los programas sociales se vuelven tan relevantes, pues permiten abordar estas dificultades desde una perspectiva que considera determinantes sociales y un enfoque intersectorial.
Reconocimiento y conversatorio
El destacado académico Jaime Álfaro, profesor de larga data de la salida profesional de Psicología Comunitaria de nuestra Escuela, recibió un emotivo reconocimiento de parte de sus pares y exestudiantes, quienes le entregaron un libro con un compilado de dedicatorias, algunas de las cuales fueron recitadas en el momento.
Quien fue calificado como el “padre de la psicología comunitaria en Chile”, visiblemente emocionado, agradeció el gesto y repasó parte de lo que ha significado esta disciplina en su vida.
La jornada culminó con un conversatorio en torno a los aportes de la psicología comunitaria, donde participaron egresadas de dicha salida profesional.
