Chile cae en la prueba PISA ¿Cuál es el impacto de las distracciones digitales en estos resultados?
Una preocupante caída en Lectura y Matemática revelaron los resultados de la última evaluación internacional coordinada por la OCDE. Desde la Escuela de Psicología UC y MIDE UC, Katherine Strasser, Lorena Meckes y Jorge Manzi analizan posibles factores detrás de este retroceso, destacando la necesidad de recuperar el esfuerzo cognitivo, fortalecer habilidades como la curiosidad y la perseverancia, y aprovechar la tecnología sin descuidar sus riesgos.

Un descenso de 12 puntos en lectura y 9 en matemáticas marcó la entrega de los resultados de la prueba PISA 2025 en Chile. Cifras que nuevamente causan preocupación respecto al estado de los aprendizajes escolares en el país. Si bien se trata de una disminución que también mostraron los otros países de la OCDE, es el peor resultado en la prueba de matemáticas desde que Chile se somete a esta evaluación.
La prueba, aplicada entre septiembre y octubre del año pasado a 6.574 estudiantes de 15 años de 222 establecimientos educacionales, mostró cifras por debajo de los promedios del organismo en las cuatro áreas evaluadas. Mientras que en Chile el promedio fue de 442 puntos en Ciencias, 436 en Lectura, 403 en Matemáticas y 466 en Resolución Computacional de Problemas; los promedios OCDE alcanzaron los 482, 461, 463 y 500, respectivamente.
Posibles factores

Pese al retroceso, Chile continúa entre los países que obtienen mejores resultados en América Latina, compartiendo el liderazgo regional con Uruguay. Sin embargo, y aunque el panorama parezca más auspicioso al compararse con los vecinos, los expertos llaman a reflexionar sobre los factores que están detrás de esta disminución y las estrategias necesarias para recuperar los aprendizajes.
Un aspecto que podría estar jugando un papel relevante es la creciente exposición de niños, niñas y adolescentes a teléfonos móviles y a contenidos digitales breves, dice Katherine Strasser, profesora de Psicología UC y decana de la Facultad de Ciencias Sociales UC.
Más allá de que la coincidencia temporal no permite atribuir directamente a estas aplicaciones la caída de los resultados, considera razonable explorar la expansión de plataformas como TikTok y de otros formatos basados en videos cortos y su posible relación con el desarrollo de habilidades superiores de pensamiento y lenguaje.
De acuerdo a la investigadora, “este tipo de formato” tiende a presentar contenidos de forma más superficial y simplificada, que pueden ser más perjudiciales en una etapa en que se desarrollan y consolidan capacidades necesarias para comprender conceptos complejos y razonamientos elaborados.
“En 2018 aparece TikTok y en 2020 ésta y otras aplicaciones con formato de videos cortos se comienza a popularizar entre los preadolescentes y adolescentes. La cohorte que rinde la prueba PISA en 2015 tenía diez años en ese momento, lo cual es consistente con una exposición intensiva a este y otros formatos similares en la edad crítica en la que se desarrollan o consolidan habilidades superiores de pensamiento y de lenguaje necesarias para comprender contenidos académicos que incluyen conceptos intrincados y razonamientos complejos. Obviamente que la mera contingencia temporal no permite atribuir a una única causa esta caída, pero es una hipótesis bastante razonable pensar que la exposición a este tipo de formatos, que son más superficiales y simplificados, puede haber mermado el desarrollo de esas capacidades que son justamente las que mide la Prueba PISA”, explica.
La competencia por la atención

Para la académica, uno de los elementos centrales del problema es la atención. Los formatos digitales breves no solo pueden generar la sensación de comprender contenidos con facilidad, sino que además compiten por el tiempo y la concentración de los estudiantes.
Desarrollar una adecuada comprensión lectora o avanzar en razonamiento matemático requiere, en cambio, un involucramiento cognitivo sostenido y esforzado. En ese sentido, Strasser plantea que la exposición intensiva a estímulos digitales podría dificultar la capacidad de mantener la atención necesaria para enfrentarse a tareas intelectualmente exigentes.
Esta hipótesis adquiere especial relevancia al considerar que la pandemia no necesariamente explica por sí sola el retroceso. Según la investigadora, aunque la interrupción de las clases presenciales tuvo efectos importantes sobre los aprendizajes y sobre las dimensiones socioemocionales y de convivencia, existen señales de recuperación asociadas al retorno a las aulas; por lo que, a su juicio, el aumento sostenido de la exposición a teléfonos móviles constituye un fenómeno distinto, que merece ser analizado con mayor atención.
“La pandemia afectó a todos los estudiantes de manera transversal, pero el regreso a la presencialidad fue reduciendo los efectos negativos que se produjo por la pérdida de clases, mientras que la exposición a teléfonos móviles ha ido en aumento (…) Es justamente la transversalidad de la caída de los puntajes lo que me hace pensar en una explicación por la zona de la proliferación de los teléfonos móviles y las aplicaciones de formato de vídeos cortos, que no solamente generan una sensación de comprender algo de forma fácil y sin esfuerzo, aunque sea en forma superficial, sino que también compiten fuertemente por la atención de los estudiantes, en circunstancias que desarrollar habilidades de comprensión lectora y de razonamiento matemático requiere de involucramiento, cognitivo esforzado e intensivo, que muchas veces es difícil de sostener frente a tentaciones digitales”, afirma.
Los resultados de PISA también entregan evidencia sobre esta problemática. Según la columna de opinión escrita por la directora ejecutiva de MIDE UC, Lorena Meckes, y el académico de Psicología UC y director de Aseguramiento de Calidad de MIDE UC, Jorge Manzi, publicada en el diario El Mercurio, un 48% de los estudiantes chilenos declara que existe distracción asociada al uso de celulares y redes sociales durante las clases, cifra considerablemente superior al promedio de la OCDE, de 28%.
El dato resulta particularmente significativo, porque se observa incluso antes de la prohibición del uso de dispositivos móviles en los establecimientos educacionales que comenzó a regir este año.
El desafío de la inteligencia artificial

La irrupción de la inteligencia artificial generativa agrega una nueva dimensión al debate. Aunque la decana Strasser considera poco probable que su uso haya incidido de manera significativa en los resultados PISA, debido a que la cohorte evaluada probablemente todavía no tenía una exposición intensiva a estas herramientas, advierte que sus efectos futuros podrían ser relevantes dependiendo de cómo sea utilizada.
Al respecto, una de sus principales preocupaciones apunta a la externalización de tareas de escritura. Cuando los estudiantes recurren a modelos de lenguaje para elaborar textos, pueden dejar de practicar habilidades fundamentales como articular un argumento, defender una idea, explicar un proceso, definir un concepto con precisión o expresar claramente una posición. De acuerdo a Strasser, el uso de inteligencia artificial para resumir o simplificar textos escolares puede evitar el contacto directo con el lenguaje académico y científico, caracterizado por estructuras léxicas y sintácticas que los estudiantes necesitan aprender a manejar para comprender textos de mayor complejidad. “Podemos especular que una generación de estudiantes que no realizan estas tareas de escritura y lectura, estaría perdiendo oportunidades para desarrollar este tipo de habilidades de pensamiento y lenguaje”.
Un desafío que ya está presente en nuestro país, considerando que la misma prueba PISA reveló que un 51% de los estudiantes declara utilizar inteligencia artificial para aprender al menos una vez por semana, por sobre el promedio OCDE de 46%. Entre sus principales usos se encuentran investigar temas nuevos, resumir textos y redactar tareas. Cifras que deben ser miradas con atención al identificarse una asociación entre determinados usos de estas herramientas y peores resultados académicos.
Curiosidad, perseverancia y vínculo docente
Frente a este escenario, los expertos señalan que los resultados de PISA también muestran elementos que pueden orientar la recuperación de los aprendizajes. En esa línea Lorena Meckes y Jorge Manzi destacan la relación entre determinadas disposiciones personales y el desempeño académico, particularmente en el área de Ciencias. En una columna publicada en El Mercurio, afirman que la curiosidad, la perseverancia frente a las dificultades y una valoración positiva de la experiencia escolar aparecen asociadas a mejores resultados. En Chile, incluso considerando las diferencias socioeconómicas, un aumento de una unidad en el índice de curiosidad se relaciona con 13 puntos adicionales en desempeño científico, mientras que un incremento equivalente en perseverancia se asocia con 9 puntos más.
Cifras que refuerzan la importancia de promover no solo conocimientos disciplinarios, sino también disposiciones que favorezcan el aprendizaje sostenido y el compromiso de los estudiantes con tareas desafiantes.
Otro aspecto alentador es la valoración que los propios estudiantes hacen de sus docentes. En Chile, los jóvenes declaran con mayor frecuencia que el promedio de la OCDE que sus profesores se interesan por su aprendizaje, los acompañan durante su proceso educativo y generan espacios para expresar ideas y opiniones. Esta interacción constructiva también se relaciona con mejores desempeños en PISA.
Meckes y Manzi señalan que estos antecedentes muestran que la recuperación de los aprendizajes requiere revisar el foco de las políticas educativas, aprovechando las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías, pero abordando también sus riesgos. “En este desafío, fortalecer y apoyar a los docentes seguirá siendo la principal apuesta para recuperar los aprendizajes y responder a aulas cada vez más diversas”, afirman.
Por el momento, en este nuevo escenario, marcado por el retroceso de los aprendizajes y la creciente presencia de tecnologías digitales, el reto que surge es cómo preparar a los estudiantes para aprender en un entorno donde su atención está cada vez más disputada. El fomentar la curiosidad y cuidar el vínculo docente parecen ser el camino a seguir.