Consuelo Undurraga: “Nunca olvidar que antes de ser profesional, uno es persona”
En una nueva edición de “La EPUC en voz de sus maestras”, la académica que formó parte de la Escuela de Psicología UC por casi tres décadas reflexionó sobre su trayectoria, el papel de la psicología en su vida y los desafíos que enfrenta la formación de las nuevas generaciones. Una conversación en la que abordó no sólo la importancia de la flexibilidad, el aprendizaje continuo y la ética, también la preocupación porque se entienda que las personas mayores deben tener un espacio en la sociedad, que esté lejos de la mirada asistencialista.

Como una experiencia que marcó profundamente su desarrollo personal y profesional. Así describe Consuelo Undurraga su paso por la Escuela de Psicología UC. El lugar en que se formó profesionalmente y en el que ejerció como académica durante más de 30 años.
Si bien la psicóloga y doctora en Psicología por la École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) en París, Francia, dejó la docencia, aún continúa trabajando como psicoterapeuta de adultos y mantiene intacto su vínculo con la disciplina que la ha acompañado durante gran parte de su vida. “La EPUC o la psicología, a través de la escuela, han sido determinantes en mi identidad”, afirma.
Un trabajo que le apasiona hasta el día de hoy y que, según confiesa, le permitió ampliar su mirada y comprender la riqueza de las experiencias humanas. “La psicología te permite traspasar la mirada estrecha que uno tiene de su pequeño mundo, y eso es maravilloso. Es algo que me alimenta y que me estimula a seguir aprendiendo”, agrega.
Cambiar la mirada sobre la vejez
La académica, una de las expertas más reconocidas a nivel nacional en psicología del adulto, recuerda con cariño su paso por la Escuela, sobre todo por el sentido de comunidad que se genera entre sus integrantes. “Cuando pienso e n la escuela, me van a creer que lo primero que se me viene a la mente es el Duque. El Duque y Don Antonio, porque ellos me conocieron a los 17. Dos personajes que, al igual que otros, nos acompañaron de manera muy cariñosa y cuidadosa”, señala.
En sus años en la EPUC, Consuelo desarrolló una línea de trabajo pionera en educación y aprendizaje de adultos, un ámbito que entonces tenía escasa presencia. “Yo llegué a la Escuela por educación de adultos, porque no había educación de adultos. Ahí partimos por un curso y de a poco se fue inscribiendo en la historia de la Escuela el investigar y hacer docencia en todos los temas del aprendizaje y educación en adultos”, recuerda.

Desde esa experiencia, la académica, que también impulsó el desarrollo de la psicogerontología dentro de la formación psicológica, una temática que considera cada vez más relevante en una sociedad que envejece, invita a ampliar la mirada sobre esta etapa de la vida. “La vejez tiene aspectos de deterioro, pero no es eso (…) Claro, el cuerpo a veces se debilita, funciona menos bien, pero ganas otras cosas. Yo no me imaginé la serenidad que uno puede tener en esta etapa. Una etapa en que puede crear, que puede querer, que puede amar”, señala.
Para la psicóloga, si bien se ha avanzado, aún hay una deuda pendiente respecto a la mirada que se tiene sobre la vejez. “Hay que ponerle bastante empeño en que las personas mayores tengan un lugar en la sociedad y no sea simplemente la vejez un período que prepara para la muerte. Uno no puede estar preparándose para morirse 30 años o 35”.
La evolución de la Escuela
Respecto a los cambios que ha vivido la Escuela durante las últimas décadas, Undurraga destaca la incorporación de nuevas áreas de conocimiento y el crecimiento académico de la institución. “La mirada de la neurociencia se ha incorporado y se ha desarrolladO. Ahora está el doctorado. Cuando llegué a Chile, creo que el profesor Gissi y yo éramos los únicos que teníamos doctorado. Entonces es otra Escuela”, explica.
Una escuela que ha ido creciendo, pero que, pese a las enormes transformaciones, aún mantiene su esencia. “Hay esa cosa como de cariño que todavía permanece”, comenta, refiriéndose al sentido de comunidad que, a su juicio, sigue caracterizando a la institución.
Entre las grandes tareas que debe enfrentar la EPUC, está la de mantenerse abierta a los cambios y preparada a responder a los nuevos desafíos que enfrenta la disciplina. “Cada día más, lo que importa es ser flexible y mantener durante toda la vida la capacidad de aprender”, señala.
En ese sentido, Undurraga enfatiza que la formación universitaria debe ir más allá de la transmisión de conocimientos técnicos. “La Escuela tiene como tarea el desarrollar la perspectiva ética del ejercicio profesional”, plantea. Y esto no quiere decir, según explica, limitarse a clases de ética, sino que a hacer un importante trabajo para vincular permanentemente teoría y práctica para enfrentar los complejos dilemas que surgen en el ejercicio profesional.
Su mensaje para las y los estudiantes de psicología apunta precisamente en esa dirección. “Que se preocupen de saber cosas, de tener conocimientos técnicos, de valorar los conocimientos técnicos dentro de un marco ético”, señala. Y resume esa convicción en una frase que considera fundamental para cualquier profesional: “Nunca olvidar que antes de ser profesional, uno es persona”.
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