Ana Karina Zúñiga se integra al cuerpo académico de la EPUC: “Me inspira acompañar a los y las estudiantes en el desarrollo de una mirada informada, crítica y ética”
En este nuevo rol, la profesora buscará proyectar su trabajo sobre psicoterapia, salud pública e instituciones, espacio de desarrollo profesional donde los egresados enfrentan desafíos como atender bajo la presión de las altas listas de espera y la falta de recursos.

Una nueva especialista en clínica se suma al cuerpo académico de la Escuela de Psicología UC. Se trata de Ana Karina Zúñiga, psicóloga y licenciada en Psicología por la Universidad de Chile, Magíster en Psicología Clínica de Adultos por la misma casa de estudios y doctora en Psicoterapia por nuestra universidad.
La profesora, quien previamente ejerció la docencia en las universidades de Chile, San Sebastián y Adolfo Ibáñez, entre otras instituciones, arriba a nuestra Escuela con un objetivo claro: reforzar la formación de los y las estudiantes de cara a los desafíos que impone el mundo laboral y el contexto asistencial.
“Mi mayor motivación es contribuir a la formación clínica de nuestros estudiantes y acercar la realidad asistencial al aula, apoyándolos en su desarrollo como futuros profesionales para que se sientan capaces de ofrecer una atención en salud mental de calidad y centrada en las necesidades de las personas”, plantea.
En la búsqueda de este objetivo, cuenta, pretende integrar “evidencia científica con sensibilidad humana”. “Me inspira acompañar a los estudiantes en el desarrollo de una mirada informada, crítica y ética, que les permita situar su quehacer en contextos diversos y complejos”, sostiene.
Pero sus motivaciones van más allá. Para la académica, ser parte de la mejor escuela de psicología de Chile y Latinoamérica es todo un logro, pues tendrá la posibilidad de trabajar con algunos de los máximos exponentes de la disciplina en Chile. “Es un orgullo ser parte de esta Escuela. Admiro profundamente al cuerpo académico, con quienes me he relacionado hace un tiempo en mi paso por el Doctorado en Psicoterapia”, dice.
“Tengo altas expectativas del trabajo que se puede realizar con los y las estudiantes de la EPUC. Sé que tienen un perfil comprometido con su propia formación y que anhelan destacarse como profesionales íntegros, capaces de afrontar los desafíos que hoy tenemos en términos de promoción del bienestar y de la salud mental de nuestra población”, plantea.
“Trabajar en una comunidad académica en donde nuestra práctica se enriquezca del encuentro entre personas que estén orientadas al bien común, al ejercicio riguroso y ético de la profesión, es muy satisfactorio para quienes nos dedicamos a la formación de profesionales de la psicología”, añade.
En ese sentido, destaca el rol de los distintos estamentos a la hora de propiciar un entorno idóneo para el trabajo investigativo y formativo. “Se percibe un ambiente amable para trabajar, con momentos de encuentro entre colegas donde se respira el respeto y la pasión por formar profesionales de excelencia, conectados con las diversas realidades y necesidades de nuestra población, y por generar conocimiento”, afirma.
“La disciplina psicológica está siempre en evolución y es desafiada a encontrar respuestas y otorgar soluciones a fenómenos complejos. Y, en este escenario, es muy necesario cuidar esos espacios de reflexión en equipo. He visto que en la EPUC se cuidan estos espacios y eso me parece muy nutritivo para el crecimiento personal y profesional”, reflexiona.
Preparar para el contexto institucional
En este nuevo rol, la profesora buscará proyectar su trabajo sobre habilidades psicoterapéuticas para el trabajo en salud pública e instituciones, espacio de desarrollo profesional donde los egresados enfrentan una serie de desafíos. “Se ha incrementado la incorporación de psicólogos y psicólogas en la red de salud pública, lo cual es muy positivo para promover el acceso equitativo a servicios especializados en salud mental, pero para desempeñarse en estos contextos, es necesario estar actualizados para así poder ofrecer tratamientos psicológicos focalizados y efectivos en estos contextos”, explica.
“En muchas instituciones de salud, como los centros de atención primaria, existe una gran lista de espera y no es posible agendar a los pacientes semanalmente para que puedan realizar un proceso psicoterapéutico tradicional. Habitualmente, los egresados chocan con esta realidad cuando ingresan al mundo laboral. Ése es el área que me ha interesado desarrollar: contribuir a la formación de habilidades clínicas, personales y de trabajo en equipo para desempeñarse en estos contextos de alta presión asistencial”, agrega.
“A futuro, aspiro a que mi trabajo en la Escuela se traduzca en una contribución concreta al desarrollo de prácticas clínicas más inclusivas, basadas en evidencia y orientadas a las características y necesidades de la comunidad, teniendo un especial cuidado en considerar a las personas en su diversidad y de forma integral”, finaliza la académica.