Alex Behn es invitado al Vaticano para exponer sobre salud mental ante ministros de Educación de Iberoamérica
El académico de Psicología UC y director de MIDAP, Alex Behn, formó parte del encuentro que reunió en Roma a 14 ministros de educación de países iberoamericanos, académicos y especialistas, con el fin de buscar estrategias coordinadas que permitan abordar la crisis de salud mental juvenil y la transformación digital de los sistemas educativos. Oportunidad en la que el investigador presentó la ponencia “Salud Mental en Iberoamérica: más allá del gasto-condiciones para crecer bien”.

“Hoy necesitamos volver a levantar la vista”, afirmó el Papa León XIV en el Encuentro Internacional “Mapas de esperanza para una agenda educativa regional: salud mental, tecnologías digitales y educación”, organizado por la Pontificia Comisión para América Latina, el Dicasterio para la Cultura y la Educación, y la Organización de Estados Iberoamericanos.
Durante la instancia, que congregó a 14 ministros de educación de países de Iberoamérica, además de académicos y especialistas, como el académico de Psicología UC, Alex Behn, el Sumo Pontífice recordó su Carta apostólica, en la que invitó “a construir una constelación educativa global, en la que cada institución, cada cultura y cada pueblo puedan ofrecer su contribución original para iluminar el camino de la humanidad”.
El Papa destacó la importancia de nunca olvidar que los seres humanos somos un deseo, no un algoritmo. “Cuando el ser humano se reduce a un rendimiento, un consumo o un dato estadístico, surge inevitablemente un profundo sufrimiento interior”, señaló en la instancia en la que se buscó abordar los desafíos más urgentes que enfrentan los sistemas educativos del siglo XXI. Entre los que se encuentran la crisis de salud mental juvenil y la transformación digital.
Diagnóstico común
El encuentro, que invitó a autoridades y a expertos a reflexionar, identificó tres grandes ejes de convergencia a la hora de abordar la salud mental, las tecnologías digitales y la educación en la sociedad actual.
El primero de ellos es la constancia de que la crisis de salud mental adolescente es una realidad, y que uno de cada siete adolescentes, entre 10 y 19 años, padece de un trastorno de salud mental diagnosticable. Un contexto fuertemente agudizado tras la pandemia. En segundo lugar, que la exposición digital es reconocida como estructural y no reducible a casos individuales. Y si bien la mayoría de los países ha avanzado en legislación, es evidente la falta de capacidad instalada, sistemas de medición y articulación intersectorial para una respuesta real. En tercer lugar, la importancia de que las escuelas no pueden actuar solas. Se requiere articulación entre educación, salud, familia y comunidad como condición para cualquier política sostenible.
En el encuentro, en que también participaron otros expertos, el profesor Alex Behn presentó la ponencia “Salud Mental en Iberoamérica: más allá del gasto-condiciones para crecer bien”. Una exposición en la que el investigador articuló evidencia científica internacional con propuestas concretas de política pública.

Entre los argumentos centrales de su intervención, el director de MIDAP planteó que “los determinantes sociales (pobreza, violencia, desigualdad, adversidad temprana) predicen el estado de salud mental de las poblaciones con mayor consistencia que cualquier variable individual. Y que una mirada transversal de la salud mental en política pública -en vivienda, trabajo, protección social y primera infancia- genera efectos más amplios que el incremento equivalente en inversión clínica”.
Asimismo, señaló que “antes de aumentar el gasto en salud mental, es necesario construir infraestructura. Es decir, sistemas de medición de resultados clínicos, formación de la fuerza laboral en intervenciones con evidencia, y criterios claros de estratificación para derivar a cada persona al nivel de atención adecuado. Sin estos componentes, más gasto reproduce el problema a mayor escala”. Finalmente, Behn planteó “que las instituciones educativas no pueden, ni deben, absorber la demanda de atención clínica que los sistemas de salud no resuelven. Su rol es ser nodos de detección temprana, contención y derivación, articulados con redes intersectoriales. En ese marco, la educación socioemocional sistémica, el apoyo a docentes y la restricción del acceso a redes sociales en entornos escolares, son medidas de alta viabilidad política y respaldo empírico sólido”, señaló.
Referentes regionales en salud mental
Para el académico, la instancia no solo significó un gran honor en lo personal, también representó una gran oportunidad para lograr mostrar evidencia entre los grandes tomadores y tomadoras de decisiones del mundo Iberoamericano. “Pocas veces tenemos una posibilidad tan clara de incidir y de mostrar cómo la psicología puede ayudar a solucionar problemas que afectan a muchas personas. Y también fue un desafío, porque, por ejemplo, estamos acostumbrados a que los psicólogos clínicos son psicoterapeutas; y esa forma de intervención tiene muy poco impacto en la salud mental de sociedades y otros sistemas más amplios. Entonces, esto fue una oportunidad para intentar cambiar la mirada y buscar la incidencia e impacto”.
Finalmente, el académico señaló que su participación, que surge gracias a la colaboración que tuvo con el Vaticano en el marco del Jubileo del Mundo Educativo el año pasado, es relevante para MIDAP y para la Escuela de Psicología, “ya que las posiciona como referentes regionales en investigación aplicada en salud mental (…) Esto nos permite estar presentes en la discusión internacional, de cómo hay que enfrentar problemas de salud mental que son globales y se expresan, a su vez, de maneras locales”, afirmó.