Académicos de Psicología UC forman parte del primer centro de investigación chileno sobre digitalización en infancia y adolescencia
Christian Berger y Marcela Peña son los dos profesores de Psicología UC que forman parte de BAND. El nuevo Centro de Investigación de Interés Nacional que estudiará cómo la digitalización afecta el bienestar y desarrollo de niñas, niños y adolescentes. La iniciativa, impulsada por ANID, buscará aportar con investigación a la construcción de conocimiento, el diseño de políticas públicas y el desarrollo de capacidades, frente a los desafíos que plantea el mundo digital.

Es innegable que las nuevas generaciones llegan a un mundo cada vez más digitalizado. Sin embargo, es poco lo que se conoce respecto al impacto que esto puede generar en su desarrollo. Un vacío que precisamente busca llenar el nuevo Centro para el Bienestar y Desarrollo de la Adolescencia y Niñez en la Era Digital (BAND), lanzado el pasado 9 de junio en la Casa Central de la UC.
La iniciativa, que forma parte de la red de Centros de Investigación de Interés Nacional impulsados por ANID, surge en medio de un momento decisivo para el país en materia de políticas de infancia digital. En un escenario en el que se hace cada vez más masivo el uso de pantallas y redes sociales, han surgido al menos cinco iniciativas legislativas que buscan abordar cómo regular su uso en la infancia y adolescencia.
Aportar evidencia a la discusión, investigando de manera interdisciplinaria y longitudinal, cómo la digitalización puede impactar el desarrollo y el bienestar integral de niños, niñas y adolescentes, es el objetivo del centro que cuenta con la participación de dos académicos de la Escuela de Psicología UC: el profesor Christian Berger, como investigador principal; y Marcela Peña, como investigadora asociada.
Chile, uno de los países más “conectados” del mundo

De acuerdo al reporte Hogares Conectados 2026 de País Digital, Chile tiene una cobertura de Internet virtualmente universal, con solo el 3,4% de la población desconectada. A esto se suma que un 87% de los niños, niñas y adolescentes, entre 9 y 17 años, cuenta con un teléfono móvil propio con conexión a Internet, según cifras de Kids Online Chile del año 2022. De hecho, el mismo informe señala que la entrada a la vida digital es cada vez más temprana, cayendo del 2016 al 2022 de los 11 a los 8,9 años.
El uso generalizado y la integración cotidiana de estas tecnologías a la realidad nacional plantean desafíos sin precedentes, que requieren comprender sus mecanismos subyacentes. Qué sucede en el cerebro en desarrollo cuando interactúa con estas tecnologías, de qué manera padres y madres pueden mediar su uso para potenciar el desarrollo durante la primera infancia o cuál es la “dieta digital” más adecuada para promover un desarrollo cognitivo y socioemocional sano, son parte de las interrogantes que es necesario resolver, con evidencia que surja desde nuestro propio contexto.
“Se están tomando decisiones de gran envergadura sobre la vida digital de niños, niñas y adolescentes en un contexto que exige avanzar con urgencia hacia mejores marcos de comprensión y acción. Hoy tenemos una gran oportunidad de fortalecer la base de evidencia rigurosa construida, desde nuestra propia realidad, complementando el conocimiento internacional disponible con otras familias y en otros sistemas educativos. Queremos contribuir a que en Chile la formulación de políticas públicas y decisiones legislativas se apoyen en conocimiento sólido, pertinente y situado, que permita abordar estos desafíos con la profundidad y proyección que se requiere”, afirma Magdalena Claro, directora del Centro BAND y académica de la Universidad Católica.
Aportar evidencia a las políticas públicas

Para el académico de la Escuela de Psicología UC, Christian Berger, el surgimiento de BAND representa una oportunidad enorme para estudiar el impacto de las sociedades digitales o híbridas en el desarrollo de niños, niñas y adolescentes, desde una mirada integral. “Su foco es comprender la experiencia de NNA, en un mundo híbrido. Identificar las condiciones de los contextos digitales que pueden potenciar las oportunidades, prevenir riesgos, e identificar las competencias socioemocionales relevantes para navegar, de maneras positivas y nutritivas, en los contextos digitales. Además de abordar su solapamiento y continuidad con los contextos presenciales”.
El investigador lidera la tercera línea de investigación, “Desarrollo Socioemocional”, junto al profesor de la Escuela de Psicología de la UNAB, Patricio Cabello. Su trabajo buscará examinar los factores personales, relacionales y sociales que configuran el bienestar socioemocional, con énfasis en ciudadanía digital, convivencia escolar mediada por tecnologías y participación cívica.
“El principal aporte de este centro creo que será el ofrecer evidencia científica, levantada con metodologías pertinentes, para poder informar la toma de decisiones a nivel individual, escolar, familiar, comunitario y de políticas públicas. En otras palabras, superar una perspectiva basada en creencias por una perspectiva que esté sólidamente basada en evidencias. Y, finalmente, fortalecer una perspectiva promocional y ecológica del desarrollo de niños, niñas y adolescentes”, señaló.