Académico de Psicología UC impulsa innovación docente que potencia habilidades humanas clave en la era de la inteligencia artificial
Gracias a un Fondo para la Innovación en Docencia (Fondedoc), Fernando Contreras desarrollará una metodología orientada a potenciar competencias como la empatía, el juicio ético, la creatividad y el trabajo colaborativo. Capacidades que considera fundamentales para el ejercicio profesional, en un escenario marcado por la creciente presencia de la inteligencia artificial (IA).

La irrupción de la inteligencia artificial (IA) está transformando aceleradamente diversos ámbitos de la sociedad, incluido el mundo del trabajo y la educación. Frente a este escenario, el profesor de la Escuela de Psicología UC, Fernando Contreras, busca desarrollar nuevas metodologías de enseñanza centradas en aquellas habilidades que, según la evidencia actual, continúan siendo distintivamente humanas y difíciles de automatizar. Iniciativa que impulsa gracias a la adjudicación de un Fondo para la Innovación en Docencia (Fondedoc) de la UC.
El proyecto surge de una inquietud que el académico ha venido desarrollando desde hace varios años, a partir de su trabajo en temas vinculados a tecnología y futuro del trabajo, incluyendo su participación en la iniciativa Proyecta Chile 2050 de la Fundación Encuentros del Futuro.
En ese contexto, Contreras comenzó a preguntarse cómo la inteligencia artificial está modificando las competencias necesarias para el desempeño profesional. “Volvía a hacer clases y me inquietaba pensar que estábamos enseñando cosas que, cuando los estudiantes llegaran al mundo laboral, podrían estar quedando obsoletas”, explica.
La preocupación se volvió aún más evidente al observar los avances recientes de las herramientas de IA generativa. “Hoy la inteligencia artificial puede analizar información, redactar textos, elaborar modelos o planificar intervenciones, y cada vez lo hace mejor. Entonces la pregunta es: ¿qué habilidades seguirán siendo relevantes para nuestros estudiantes en el futuro?”, plantea.
A partir de esa reflexión, el proyecto busca identificar y fortalecer competencias que sean resilientes frente a la automatización. Entre ellas, Contreras menciona la empatía, la capacidad de establecer vínculos genuinos con otras personas, el juicio moral para tomar decisiones considerando sus consecuencias en otros, la creatividad y la habilidad para imaginar futuros posibles.
“Son aprendizajes que tienen que ver más con actitudes y disposiciones profundas que con contenidos específicos. Son justamente las áreas donde la inteligencia artificial encuentra mayores límites”, sostiene.
El trabajo en equipo como espacio de aprendizaje
La innovación propuesta por el académico se centra en rediseñar las experiencias de trabajo grupal dentro del aula. Su hipótesis es que muchas de estas habilidades solo pueden desarrollarse mediante interacciones significativas entre personas. “El trabajo en grupo es probablemente el mejor espacio que tenemos para aprender empatía, colaboración, presencia humana y resolución de conflictos. Pero no cualquier trabajo grupal sirve para eso”, explica.
Por esa razón, el proyecto contempla la creación de una metodología estructurada que guíe las distintas etapas del trabajo colaborativo y permita observar cómo se relacionan los estudiantes durante el proceso, más allá del producto final que entregan.
Para ello, se incorporarán herramientas tecnológicas que registran aspectos como las reuniones realizadas, los acuerdos alcanzados y la distribución de tareas dentro de cada equipo. Según Contreras, esta información ofrece una oportunidad inédita para comprender cómo ocurre realmente el aprendizaje colaborativo. “La tecnología puede parecer una amenaza, pero también permite hacer cosas que antes eran muy difíciles. Por ejemplo, observar cómo trabajan los estudiantes cuando el profesor no está presente”, comenta.
Actualmente, la iniciativa ya se encuentra en marcha en dos asignaturas que imparte el académico: Comportamiento Organizacional y el curso optativo Trabajo en Equipo.
Un aporte para el debate curricular
Aunque el proyecto se implementará inicialmente en cursos específicos de Psicología, el profesor considera que sus resultados podrían tener aplicaciones mucho más amplias. “Cuando hablamos de habilidades que pueden resistir la automatización, estamos hablando de competencias que son valiosas en prácticamente cualquier profesión”, afirma.
En esa línea, espera que la experiencia contribuya también a las discusiones sobre la actualización curricular de pregrado, particularmente en un contexto donde las tecnologías basadas en inteligencia artificial comienzan a integrarse de forma creciente en las prácticas profesionales. “La pregunta que tenemos que hacernos es dónde los seres humanos seguiremos teniendo una ventaja frente a las herramientas tecnológicas y cómo enseñamos esas capacidades en la universidad”, señala.
La respuesta, de acuerdo al académico, pasa por fortalecer dimensiones tradicionalmente menos visibles en la formación académica, vinculadas con las actitudes, los valores, las relaciones humanas y el bienestar psicológico. “Nuestro desafío es ampliar el repertorio de aprendizaje hacia aquellas habilidades que seguirán siendo fundamentales para el ejercicio profesional en el futuro”, concluye.
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Si eres estudiantes de Psicología UC y estás interesado/a en participar como ayudante de investigación en esta iniciativa, puedes llenar el siguiente formulario.