Paula Luengo forma parte del primer libro de Profesores Titulares UC
La Vicerrectoría de Comunicaciones desarrolló por primera vez un texto que visibiliza el camino académico, humano y colectivo detrás de este logro, como parte de su compromiso con la investigación y la formación de nuevas generaciones. Un texto que recoge las trayectorias de los 28 profesores titulares nombrados el 2025 en el que la académica de Psicología UC es una de sus protagonistas.

En la ceremonia, realizada el 27 de junio de 2025, el rector Juan Carlos de la Llera otorgó la categoría de profesor titular a 28 académicas y académicos, la máxima distinción de la carrera docente en la UC. Un reconocimiento que destaca sus méritos y productividad científica, así como sus trayectorias de vida marcadas por la pasión por el conocimiento y la docencia, y por la decisión de seguir formando a nuevas generaciones.
Un camino de investigación, docencia y servicio que se buscó visibilizar a través de la publicación del libro “Profesores Titulares Nombramientos 2025“. Un proyecto impulsado por el rector Juan Carlos de la Llera en el que se destacan las trayectorias, como un ejercicio de memoria académica y reconocimiento institucional. “Para la Universidad Católica, la figura del profesor y profesora titular es fundamental, porque encarna una trayectoria académica construida con rigor, generosidad y vocación pública. Este libro nace justamente desde la necesidad de visibilizar ese recorrido, de poner en valor historias muy diversas que dan cuenta no solo de excelencia académica, sino también de un profundo compromiso con la formación de nuevas generaciones”, señaló la autoridad en el prólogo. Un texto que tiene a la profesora de Psicología UC, Paula luengo, como una de sus protagonistas.
______________________
Paula Luengo: Entender la desigualdad para transformar a Chile

Una profunda mirada social, crítica y orientada a la transformación es lo que define a la investigadora que se dedica a entender cómo interactúan factores individuales y contextuales a lo largo del tiempo para promover mejores condiciones de vida, sobre todo en las y los adolescentes. Analizar las injusticias y trabajar para transformarlas, entendiendo que no basta con crear condiciones estructurales que faciliten la cohesión, sino que es necesario comprender las motivaciones y mecanismos implícitos personales a la base de la incapacidad de conectarnos entre grupos de clases sociales distintas, es lo que la ha llevado a liderar iniciativas que buscan tener un impacto real en la sociedad. Entre ellos, la creación del programa ProCiviCo a cargo de la implementación del programa del Ministerio de Educación “A Convivir se Aprende” en la Región Metropolitana.
Al igual que su querida Mafalda, la inteligente niña de frondosa melena negra creada por el argentino Quino, Paula Luengo Kanacri se caracteriza por mirar el mundo de manera aguda, cuestionando las injusticias y buscando transformarlas. “Siempre quise explicarme por qué la sociedad era así”, dice la psicóloga UC, doctora en Psicología de la Sapienza Università di Roma Italia, y post doctorada en el Parenting Among Cultures Project, PAC (National Institute of Health, US) y el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), que este 2025 alcanzó la categoría de profesora titular de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
Los contrastes socioeconómicos entre su padre y su madre egipcia, quien venía de un ambiente más acomodado y fue la primera mujer de su familia en estudiar en la universidad, influyeron en su trayectoria y le hicieron preguntarse a temprana edad sobre la desigualdad y por qué algunos tenían oportunidades que otros no. Un interés por transformar su entorno que fue creciendo gracias a figuras claves en su vida, como su profesora de filosofía de enseñanza media, y Marcelo Didier, pionero de la psicología social en Chile. “Él me dijo que la psicología social ayudaba a entender las injusticias y a transformarlas. Esa conversación me marcó y fue fundamental para que entrara a estudiar psicología aquí (en la UC). Él era profesor de esta escuela y lo conocí justo cuando acababa de enfermarse de leucemia. Falleció de manera muy repentina, pero tuve la sensación de recibir de él como una posta”, señala.
Tras trabajar en Argentina, Paula se fue a estudiar el doctorado en Roma, Italia, donde se involucró en proyectos de promoción de comportamientos prosociales y formó parte del estudio longitudinal de Genzano, el que fue conducido por Gian Vittorio Caprara y Concetta Pastorelli, y que por más de 25 años analizó la génesis de la agresividad y la prosocialidad a lo largo de la trayectoria vital. Después de hacer parte de su carrera académica en La Sapienza, regresó a Chile el año 2014 y el 2016 se incorporó como académica a la Escuela de Psicología de la UC.
Su experiencia en el extranjero, que incluyó una estadía en Estados Unidos y Suiza, no solo le permitió conocer distintas realidades y colaborar con Nancy Eisenberg, una de las profesoras más reconocidas a nivel mundial en el área de la psicología del desarrollo, también pudo entender que los seres humanos no están determinados totalmente por estructuras sociales, o que esa determinación no es la última palabra. “La desigualdad es un problema mucho más amplio, multidimensional, que tiene una dimensión estructural, pero en la que también influyen dimensiones personales e interpersonales en su reproducción. El trato entre las personas, los prejuicios y los estereotipos que se instalan acerca de las estratificaciones sociales y las diferencias étnicas, está profundamente anclad en una dimensión más psicológica que ha sido muy poco estudiada. Y esas atribuciones de inferioridad de unos grupos sobre otros, que se manifiestan ya desde edades tempranas, sigue transmitiéndose de una generación a otra”, afirma.
En ese sentido, para la investigadora, las transformaciones no se pueden dar si no entendemos la génesis de los fenómenos. Y fue buscando esas respuestas que, a través de diversos Fondecyts, y con el apoyo del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), impulsó la creación del programa ProCíviCo el año 2015. Proyecto de investigación/intervención dirigido a estudiantes y docentes que busca, desde la escuela, fomentar habilidades empáticas para el ejercicio de una ciudadanía activa y promotora de cohesión social.
Y es desde la evidencia y experiencia acumulada por este proyecto, que la investigadora y el profesor de Psicología UC, Christian Berger, han liderado la implementación del programa del Ministerio de Educación “A Convivir se Aprende” en las comunas de la Región Metropolitana. Una iniciativa que se plantea la prevención de la violencia al interior de los establecimientos educacionales, desarrollando competencias y habilidades que promuevan la resolución pacífica de conflictos entre estudiantes. “Proyectos como éste son muy significativos para mí, porque siempre he creído que otro mundo es posible y que la academia está convocada a aportar y estar en la mesa de las decisiones”, afirma con convicción quien cree que no basta promover empatía en contextos educativos altamente estratificados. “En sociedades desiguales como la chilena, la prosocialidad y la empatía debe ir acompañada de creencias de igualdad y un enfoque intergrupal que supere los prejuicios y la violencia asociada a la discriminación”.
Desde su definición como psicóloga del desarrollo social, Paula es una convencida que la ciencia psicológica, para tener impacto, debe ser fruto de una investigación de excelencia. Algo que conoció de cerca con el profesor italiano Gian Vittorio Caprara. “Con él aprendí el rigor científico. El nunca quedarme tranquila con los resultados. A siempre indagar y seguir preguntándome acerca de los mecanismos detrás de lo observado. A él le agradezco eso, y a Concetta Pastorelli, aprender a desmenuzar los datos, a dejarlos hablar y saber interpretarlos dinámicamente. En Chile, otra gran maestra fue María Loreto Martínez. De ella aprendí la pasión, la dedicación, y que la psicología del desarrollo no solo es una disciplina, sino una forma de mirar el conocimiento”.
Un sello que ha intentado traspasar a sus estudiantes, quienes se han transformado en uno de sus grandes motores. “Me siento muy orgullosa cuando un estudiante me dice que le hizo sentido algo que compartí en clase o que investigué. Cuando me hacen preguntas desetabilizantes. Ellos son la posibilidad de ponerme en discusión constantemente. No hay sentido de lo que hacemos sino es dando espacio para que se introduzca la novedad en el mundo. Y eso solo es posible en diálogo con los más jóvenes”.
Cercanía que no solo se ve reflejada en su relación con sus estudiantes, también con sus seres queridos y con quienes viven en situación de pobreza. Desde hace años participa en distintas iniciativas comunitarias. Una faceta más personal, al igual que la de la escritura. “Me gusta escribir sobre lo que observo, sobre quienes suelen ser invisibles, especialmente sobre las personas que habitan en la calle con quienes he entablado amistad”, dice la académica que, desde los márgenes, desarrolla una investigación implicada, rigurosa y orientada a la transformación social.