El impacto de los incendios en niños y niñas: cómo acompañarlos

20 de Enero 2026

20 víctimas fatales, 536 casas destruidas y más de 34 mil hectáreas quemadas por el fuego son las desoladoras cifras que ha dejado el paso del fuego en la Región del Bío Bío y Ñuble. Un escenario en el que resguardar el bienestar emocional de niños y niñas, quienes pueden experimentar mayores niveles de estrés, miedo e incertidumbre, es fundamental. Al respecto, conversamos con la académica de Psicología UC, Catalina Álvarez, sobre cómo se les puede ayudar a sobrellevar el impacto emocional de una catástrofe como ésta y cuáles son los aspectos a los que hay que poner atención.

Emociones como miedo, rabia, tristeza, desamparo o incertidumbre son parte de lo que están experimentando quienes se encuentran en las zonas afectadas por los incendios en la Región de BíoBío y Ñuble. Una tragedia que ya cobró 20 víctimas fatales, 536 casas destruidas y más de 34 mil hectáreas arrasadas por el fuego.

En ese contexto, la importancia del acompañamiento socioemocional es fundamental; sobre todo, en el caso de niños y niñas que, al estar sometidos a este nivel de estrés, pueden manifestar su malestar a través de ansiedad, irritabilidad, problemas de sueño, cambios conductuales o temor persistente. 

¿ Cómo cuidar la salud mental de los niños tras los incendios?


Al respecto, la académica de Psicología UC, Catalina Álvarez, afirma que un paso importante es que puedan retomar un sentido de seguridad. Y para ello es fundamental escuchar y entregarles información adecuada. “Los niños y niñas necesitan ser reconocidos y validados en sus preocupaciones y tristezas. Ellos se dan cuenta de todo lo que pasa a su alrededor. Por eso es fundamental escuchar y entregar información adecuada para su edad. Si bien es bueno restringir la sobreexposición sobre la catástrofe, ya que favorece la sensación de riesgo, eso no quiere decir que no hay que mantenerlos informados. Hay que transmitirles que muchas personas de su país están preocupadas y están trabajando para lograr salir adelante todos juntos. Transmitir mensajes de solidaridad, apoyo, respeto, y consideración puede ser un bálsamo para el dolor de la comunidad”.

La experta también advierte que si bien el foco principal son las personas afectadas directamente, también es importante estar atentos a niños y niñas que observan y conocen, a través de los medios de comunicación, lo que está ocurriendo. “Ellas y ellos también pueden experimentar impacto emocional y pueden requerir apoyo. Por las características de su desarrollo, pueden experimentar el temor de que el incendio afecte a su comunidad. Independiente de que el lugar geográfico en el que se encuentren esté alejado”.

Estar atento a las señales

Otro aspecto a considerar es que niños y niñas no siempre expresan su malestar de forma verbal. Los adultos deben reconocer las señales del impacto emocional. Por ejemplo, presencia de enuresis, pesadillas, retraimiento, irritabilidad, necesidad constante de compañía, dolores corporales y temores que pueden no estar directamente relacionados con los eventos de la catástrofe. “Ellos también hablan a través de sus conductas, juegos o dibujos. Por eso es importante ofrecerles distintos medios de expresión. No presionar por un relato de lo ocurrido o que hablen sobre sus emociones, ya que puede estar lejos de sus posibilidades de expresión. Tanto por su etapa del desarrollo como por la afectación emocional. En ese sentido, el juego brinda a los niños y niñas distintas experiencias sanadoras. Entonces es necesario ofrecer estos espacios, incluso en un período de crisis, ya que puede ser un medio de resiliencia”.

Por otro lado, la psicóloga infanto-juvenil señala que para cuidar la salud mental de los niños y niñas es importante reconocer que los adultos o cuidadores también deben procurar espacios de cuidado para sí mismos. “Buscar apoyo en sus redes personales y en las que ofrecen las instituciones. De este modo podrán contar con la capacidad para seguir cuidando en un tiempo de alta exigencia emocional, ya que el proceso de reconstrucción, en distintos niveles, tomará tiempo”.

Por último, afirmó que es importante jerarquizar los tipos de ayuda, asegurando la satisfacción de necesidades básicas, para luego evaluar si existen condiciones para brindar una ayuda socioemocional. “No se debe presionar o exigir hablar a las personas afectadas. No debemos asegurar que todo ha pasado o que nunca más va a ocurrir algo malo, especialmente a niños y niñas. Es importante transmitir que las personas adultas a cargo, están haciendo todo lo posible para detener los incendios, para cuidar a las personas y animales, las casas, colegios y barrios; y también para satisfacer sus necesidades”, finalizó.