
El estudio, que presenta un análisis profundo de la situación de la violencia escolar, identificando avances y brechas, además de proponer estrategias para un cambio efectivo, contó con la coordinación general del proyecto del subdirector de Investigación y Postgrado de la Escuela de Psicología UC, e investigador asociado de CEPPE UC, Christian Berger. Un trabajo que destaca la necesidad de fortalecer políticas, recursos y cambios culturales a la hora de garantizar ambientes seguros para niñas, niños y adolescentes.
En un contexto donde la violencia escolar sigue siendo un problema crítico, el «Informe Diagnóstico Chile 2024, Sin miedo en la Escuela», parte de una iniciativa del Nodo Latinoamericano de Prevención de la Violencia contra la Niñez en la Escuela de la Coalition for Good Schools, ofrece una necesaria visión integral sobre esta problemática que se agudizó aún más en pandemia. Un estudio que logra identificar avances, brechas y recomendaciones clave para abordar la violencia en entornos escolares.
El proyecto, cuya coordinación general estuvo a cargo del subdirector de Investigación y Postgrado de Psicología UC e investigador asociado de CEPPE UC, Christian Berger, en conjunto con Paulina Sánchez y Jorge Varela de la Universidad del Desarrollo, y Paula Ascorra de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, sostuvo que el retorno a las clases presenciales en 2022 trajo consigo un aumento en los incidentes violentos y una exacerbación de los problemas de salud mental entre los estudiantes. Fenómeno que, combinado con una carga de trabajo excesiva para los docentes y falta de recursos, ha puesto a prueba las capacidades de respuesta de las escuelas.
“El informe no solo visibiliza los problemas más urgentes, como el bullying, sino que también plantea una hoja de ruta para transformar nuestras escuelas en espacios seguros y protectores”, comenta el académico de Psicología UC respecto al informe que fue lanzado a principios de enero de 2025. Un análisis exhaustivo sobre los avances y los desafíos pendientes para avanzar en el abordaje de la violencia de la escuela en Chile; el cual señala prioridades claves hacia las cuales dirigir los esfuerzos nacionales, además de recomendaciones para un entorno educativo más seguro, dirigido a quienes toman decisiones en la política pública educativa, organismos de la sociedad civil y las mismas escuelas.
Implementación de leyes y políticas educativas; fortalecimiento de la prevención de la violencia y respuesta a nivel escolar; cambio en las normas sociales y cambio en el comportamiento; inversión de recursos de forma eficaz en educación para el abordaje de la violencia; y generación y utilización evidencia para conducir mejoras en el abordaje de la violencia fueron los cinco ámbitos identificados como relevantes dentro del quehacer educativo y el abordaje de la violencia que afecta a las comunidades escolares.
Aparte de estas cinco áreas prioritarias, el informe reveló datos particularmente preocupantes, como que el 84% de los estudiantes ha presenciado episodios de bullying en sus comunidades educativas y que el 47% de las víctimas no denuncia estos incidentes. Este silencio refleja una preocupante desconfianza en los sistemas de protección existentes y en la capacidad de las escuelas para intervenir de manera efectiva.
Aspectos a considerar
Pese a los esfuerzos realizados, los problemas de convivencia y el aumento de los desafíos relacionados con la salud mental de los estudiantes tras la pandemia del COVID-19 ha revelado que muchas escuelas carecen de los recursos y las herramientas necesarias para enfrentar estas dificultades de manera adecuada.
Si bien en términos legislativos Chile ha logrado avances significativos, como la implementación de la Política Nacional de Convivencia Educativa, que establece un marco normativo robusto para la protección de la infancia; o la erradicación del castigo físico en las escuelas, marcando un hito importante en la garantía de derechos de los estudiantes aún persisten brechas importantes a las cuales es necesario hacer frente. Por ejemplo, las iniciativas destinadas a abordar la violencia escolar a menudo no cuentan con el financiamiento necesario, tampoco con una implementación basada en evidencia. Además, las normas sociales que perpetúan formas de violencia simbólica y acoso entre pares siguen siendo un obstáculo significativo para generar un cambio cultural profundo.
“El bullying y otras formas de violencia escolar afectan gravemente el bienestar y las trayectorias educativas de niñas, niños y adolescentes. La pandemia dejó al descubierto las debilidades del sistema y nos invita a tomar medidas urgentes y sostenidas”, enfatiza al respecto Christian Berger. En esa línea, la académica de la UDD, Paulina Sánchez, destaca que “en términos de política pública se requiere un mayor compromiso intersectorial entre ministerios, gobiernos regionales y organismos educativos para abordar la violencia escolar. Además, es fundamental una comprensión profunda de los derechos de la infancia y la identificación de formas menos evidentes de vulneración en las escuelas. Es crucial orientar recursos específicos y verificar su uso efectivo, mejorar la articulación y claridad de las fuentes de información para decisiones de política pública, y cerrar la brecha en evidencia para implementar programas escolares basados en eficacia comprobada”.
Descarga el Informe AQUÍ
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Texto: Comunicaciones CEPPE UC
Fecha: 05-02-2025