En el Mes de la Mujer, Gloria Jimenez-Moya es reconocida con el Premio Igualdad en su ciudad natal

En un contexto en que la equidad de género aún es un desafío pendiente, la académica de nuestra escuela recibió del Ayuntamiento de Manzanares el premio que reconoce el trabajo y el compromiso de quienes buscan avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria. “Desde la academia no solo tenemos el deber de detectar los problemas que existen, también de buscar soluciones. Debemos encontrar formas constructivas y pertinentes, basadas en evidencia empírica, para ayudar a que las personas puedan vivir mejor. Tomo este premio con responsabilidad y como una motivación a seguir buscando soluciones para erradicar los estereotipos y sesgos que tenemos a la hora de percibir a hombres y a mujeres”.

En una emotiva ceremonia celebrada en el Castillo de Pilas Bonas de Manzanares, España, se desarrolló la entrega de los Premios Igualdad 2025. Un reconocimiento que realiza la Concejalía de Políticas de Igualdad, a propuesta de la Mesa Técnica de Igualdad del Ayuntamiento de Manzanares, a quienes hayan destacado por su actividad a favor de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, y de la eliminación de estereotipos de discriminación por motivo de género.

Un premio que en esta oportunidad recayó en el Club Deportivo Arqueros de Manzanares y su programa específico para mujeres mastectomizadas y con linfedema, el cual promueve la salud, el empoderamiento y la sororidad entre sus participantes; en la periodista Maribel Sánchez-Maroto Inarejos, por su labor en la docu-serie Nevenka; y en la académica de la Escuela de Psicología UC, Gloria Jiménez-Moya, quien ha desarrollado un importante trabajo investigativo sobre la desigualdad social y de género.

“Es un premio que me enorgullece y que me conmueve, porque demuestra que es un tema que preocupa a nuestras autoridades. También es un premio que me motiva a seguir trabajando. Desde la academia no solo tenemos el deber de detectar los problemas que existen, también de buscar soluciones. Debemos encontrar formas constructivas y pertinentes, basadas en evidencia empírica, para ayudar a que las personas vivan mejor. Tomo este premio con responsabilidad y una motivación a seguir buscando soluciones para erradicar los estereotipos y sesgos que tenemos a la hora de percibir a hombres y a mujeres”, dice la también investigadora asociada del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social, COES.

Derechos cuestionados


Pese a los más de diez mil kilómetros de distancia que separan Manzanares de Santiago de Chile, lugar en el que se encuentra radicada hace diez años, la profesora señala que el vínculo que la une con su ciudad natal sigue muy latente. “Salí de allí con 18 años. Sin embargo, Manzanares sigue estando muy presente en mi vida. Allí adquirí costumbres centrales en mi identidad y en mi forma de ser. Por eso me genera mucha alegría ser reconocida por mi pueblo, porque demuestra que están visibilizando temáticas que no siempre son tomadas en cuenta por las autoridades. Eso es muy importante, porque si bien existe cierto acuerdo global respecto a los derechos de las mujeres, no es poco usual que surjan posturas y corrientes en contra de la igualdad y del avance de las mujeres. El hecho de que en mi ciudad existan autoridades que se preocupen al respecto, me genera mucho orgullo y esperanza”.

Para Gloria Jiménez-Moya el premio, que recibieron sus padres en representación de ella, viene cargado de una reflexión respecto de la importancia de la ciencia y del trabajo que hacen las universidades a la hora de detectar problemáticas y aportar soluciones desde la evidencia empírica. “Ese es uno de los mayores desafíos que tenemos. Independientemente de las personas que nos gobiernen y del signo político que tengan, tenemos que demostrar que la ciencia contribuye al bienestar de la ciudadanía. Transmitir eso es difícil, porque sabemos que hay resistencia y que hay muchos aspectos que están ideologizados. La importancia de la igualdad de género no tiene que ver con signos políticos o con valores, tiene que ver con lo que nos dice la evidencia empírica. Sin embargo, y aunque cueste creerlo, aún así existen líderes que no lo ven desde esa perspectiva”.

Al respecto, la investigadora explica que una clave para seguir avanzando es demostrar a la población y a las autoridades que la igualdad tiene un efecto positivo para todas las personas, no solo para el grupo que en desventaja. “Erradicar los estereotipos de género, por ejemplo, es positivo para las mujeres que tienen un rol secundario en la sociedad, por las características que se les atribuyen, pero también tiene un efecto positivo para los hombres que pueden dejar de sufrir o tener malas experiencias en su vida cotidiana, simplemente por el hecho de no encajar en ciertos estereotipos que son construidos socialmente”.

En este contexto, en que la equidad de género sigue siendo un desafío, y en el que los derechos adquiridos por las mujeres aún sufren cuestionamientos, la académica de la EPUC explica que es necesario reflexionar y generar debate sobre estas temáticas. “Cada vez que se producen cambios sociales también existen contra reacciones, producto del temor al cambio y a la desconfianza. A esto se suma que los cambios sociales vienen acompañados de un componente valórico, que no siempre es bien recibido por quienes no coinciden con esos valores. Entonces, que hoy veamos ciertos cuestionamientos a los derechos adquiridos por las mujeres, es algo inevitable, en el sentido que si miramos la historia, vemos que cosas como estas han pasado siempre. Los avances son cuestionados, especialmente los avances de la mujer, que tienen características diferentes a cualquier otro tipo de cambio social y a cualquier otro tipo de adquisición de derechos por parte de otros grupos”, afirma.
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Texto:
Andrea Fuentes Uribe, Comunicaciones Psicología UC
Fecha: 26-03-2025